Upgrade (2018)

Este largometraje australiano nos ofrece una nueva visión del género de acción. Grey (Logan Marshall-Green), un hombre que se dedica a reparar automóviles en un mundo en el que todo está automatizado, sufre un accidente de coche con su mujer, Asha. Tras sobrevivir, son atacados por una banda y todo termina con un trágico desenlace: Asha es asesinada y a él lo dejan parapléjico. Sin embargo, a Grey se le brinda la oportunidad de volver a andar gracias a una nueva tecnología. De modo que la empleará para descubrir quién le hizo esto.

Hasta ahora, la trama no se diferencia mucho de otras tantas películas del género como sería John Wick. Sin embargo, la dirección de Leigh Whannell marca la diferencia. Durante toda la película nos crea una atmósfera cargada de acción que se desarrolla a un ritmo trepidante. Además, las coreografías de las peleas no son simplemente eso. Nos las acompaña con unos movimientos de cámara y unos encuadres espectaculares.

Otro aspecto a destacar de la película es la ambientación. Nos crea un mundo futurista con muy pocos elementos y les da un aspecto increíble. Además, según nuestro personaje va cambiando de entorno, la iluminación cambia con él. Debo reconocer que me fascina cuando las películas juegan con unas luces tan vibrantes y contrastadas.

Un elemento a destacar es uno de los aspectos más importantes de la trama: la inteligencia artificial. Stem, es la tecnología que ayuda a Grey a volver a controlar su cuerpo. De este modo, se crea una relación de dependencia entre los dos. Grey necesita a Stem para moverse y Stem necesita a Grey para existir. A medida que observamos cómo se va desarrollando esta relación, empezamos a verla con peores ojos. Stem, quien en un principio se muestra como un aliado, empieza a tener comportamientos que nos hacen sospechar de sus intenciones para con Grey. Y es entonces cuando empezamos a cuestionarnos las virtudes de la tecnología. La tecnología forma ya parte intrínseca de nuestro día a día y no debemos olvidar que por muchos beneficios que traigan, siempre cabe la posibilidad de que sea peligrosa. No por la tecnología en sí, sino por el uso que se le dé. Y es lo que vemos en la película: una tecnología impresionante a la que se le da un uso aterrador. Aunque, es al final cuando descubrimos quién es el que ha hecho un mal uso de ella.

Teniendo todo esto en cuenta, creo que es una de las mejores películas del género que he visto. La vi completamente a ciegas y me llevé una grata sorpresa. Lo que la hace tan especial no es solo la calidad del guion, sino también la gran dirección de Whannell y la interpretación tan redonda que hace Logan Marshall-Green.

Puntuación: ★★★★

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