Este primer largometraje de Nacho Vigalondo nos narra una historia de viajes en el tiempo. Hector, un hombre normal y corriente, observa a través de sus prismáticos a una mujer en el bosque. Decide ir al lugar y allí se encuentra con un hombre con la cara vendada. Al huir de él, acaba encontrando unas instalaciones en las que hay una máquina del tiempo que dará lugar a una serie de calamidades.
Puede que a simple vista sea un guion que hemos visto mil veces: al jugar con el tiempo se crean paradojas infinitas que siempre dan lugar al mismo resultado. Sin embargo, Vigalondo nos ofrece un relato en el que todas las piezas del puzle encajan a la perfección. Es muy interesante ver cómo te va dejando pistas para que puedas deducir qué va a pasar a continuación. No hay un solo elemento que esté puesto al azar. Además, el director juega muy bien con los ritmos, ya que al principio empieza siendo una película trepidante debido a las persecuciones y a la tensión que crea el enmascarado. Y después, pasa a ser más pausada, ya que vamos entendiendo las calamidades que le suceden a Hector.
También me gustaría destacar el trabajo del protagonista, Karra Elejalde. Durante la película nos ofrece tres versiones diferentes de Hector. Primero tenemos a Hector 1, un ingenuo que movido por la curiosidad se ve envuelto en una serie de desdichas. Aquí, Karra nos muestra el desconcierto que siente el personaje y la angustia al ver lo que parece ser un cadáver y al supuesto asesino. Después tenemos a Hector 2, que está decidido a enmendar sus errores. Aquí vemos la versión más desesperada debido a la frustración que genera ver que todo lo que hace da lugar a los mismos acontecimientos que intenta evitar. Por último, Hector 3 nos muestra la resignación del personaje y el alivio al ver que esta pesadilla llega a su fin.
Teniendo en cuenta todo esto, creo que es una película que cuenta con una historia redonda y con una evolución de personaje muy interesante que se desarrolla en un corto espacio de tiempo. Además, Vigalondo como director me encanta y el guion que crea está genial. Eso sí, creo que debería dejar a un lado su vena de actor.