Sin piedad (2019)

Este western estadounidense nos narra la famosa historia que cuenta con Billy el Niño y Pat Garret como protagonistas. Sin embargo, nos intenta ofrecer algo diferente al presentarnos este encuentro entrelazado con la huida de un joven y su hermana de su hogar.

La película comienza de manera muy contundente. Vemos el primer encuentro de nuestro protagonista, Río (Jake Schur), con la violencia cuando se ve forzado a matar a su padre. Acto seguido, Rio y su hermana Sara (Leila George) deben huir puesto que su tío Grant (Chris Pratt) les ha jurado venganza por la muerte de su hermano. Así es como nuestros protagonistas acaban viéndose envueltos en el enfrentamiento entre Billy el Niño (Dane Dehaan) y Pat Garret (Ethan Hawke). Esta primera parte de la película cuenta con mucho dinamismo y se va estableciendo el vínculo que unirá a Río con estos dos hombres. Por una parte, Río se siente identificado con Billy, ya que ambos comparten el mismo trágico pasado. Pero, por otro lado, percibimos el sentido de la justicia de Rio que lo une a Pat. Además, cuenta con una escena de tiroteo muy buena en la que te demuestran que todo vale.

Es muy interesante ver cómo al principio se nos presenta a Billy como un personaje querido y admirado, mientras que Pat permanece en las sombras. La única impresión que nos llevamos de él es que es un hombre con una cruzada. Pero hacia el final, las cosas cambian. Vemos a Billy como una persona asustada y egoísta que está acostumbrada a agradar a la gente, pero no a cuidarlas. Y descubrimos que Garret es un hombre que no necesita las buenas palabras de nadie, le vale con sus buenos actos y su sentido de la justicia para sentirse realizado. Además, bajo su máscara de frialdad, vemos a un hombre entregado y dispuesto a ayudar a quien se lo merezca.

Sin embargo, la película va haciéndose algo tediosa en su nudo. Para sorpresa de nadie, Grant consigue acorralar a nuestra pareja protagonista, pero solo toma como prisionera a Sara, dejando a Río atrás para castigarlo. Aquí es cuando comienza la misión de rescate. La primera pista que consigue Río sobre el paradero de su hermana parece caída del cielo. Un compañero de Billy, Dave Rudabaugh (Chad Dashnaw), le entrega, en sus últimos momentos de vida, una carta de Billy en la que reconoce saber dónde puede estar su hermana. Cómo le ha cogido Dave tanto cariño a Río y cómo se ha enterado tan rápido Billy del secuestro de Sara es un misterio. Tras dar con Billy y conocer el paradero de su hermana, llegamos a la conclusión de este rescate que se solventa con un baño de sangre y con el auxilio de Pat Garret.

Creo que es una historia bastante desigual que cuenta con partes bastante interesante, pero otras que no llevan a ningún lado. Lo más destacable de la cinta es la interpretación de Ethan Hawke. Le da bastante profundidad al personaje y hace que sea creíble. La interpretación de Dane Dehaan también es digna de mención. Sin embargo, nuestro protagonista, Jake Schur, hace un trabajo algo mediocre (aunque creo que es algo que el tiempo puede curar) y la aparición de Chris Pratt pasa un poco sin pena ni gloria. En general, es un western correcto, pero cuenta algo que hemos visto mil veces y no nos ofrece una narrativa diferente por lo que se convierte en un largometraje completamente prescindible.  

Puntuación: ★★

Deja un comentario