Esta desternillante comedia ochentera de Joe Dante nos presenta a unas criaturas adorables y terroríficas al mismo tiempo: los Mogwai. Vienen con un sencillo manual de instrucciones: no debe darles la luz del sol, no hay que dejar que se mojen y, lo más importante de todo, no hay que darles de comer después de medianoche. Obviamente, nuestro protagonista desobedece estas normas sembrando el caos en un pacífico pueblo estadounidense.
Lo más destacable es lo bien que se mantienen los muñecos empleados durante la película. El diseño de Gizmo es genial y el de los Gremlims tres cuartos de lo mismo. Además, estos últimos consiguen darte algún que otro susto (sí, lo reconozco, me he comido el susto del teléfono) y hacer que te partas de risa. Otro detalle que me ha gustado mucho ha sido el empleo de fragmentos de diferentes películas. Muchas veces, estos fragmentos nos adelantan qué es lo que va a pasar. Al principio, Lynn (Frances Lee McCain), la madre de nuestro protagonista Billy (Zach Galligan), se encuentra en la cocina mientras en la televisión vemos Qué bello es vivir. De este modo nos anuncian el inminente regreso del padre de Billy. Y lo vemos otra vez cuando Billy y Gizmo están viendo La invasión de los ladrones de cuerpos. Aquí se nos está advirtiendo de la llegada de los Gremlins.
Quisiera hacer una mención especial al personaje de Lynn. Me ha sorprendido muy gratamente ver cómo nos presentan a esta mujer de armas tomar. Tras recibir la llamada de Billy advirtiéndole de que debía salir de casa, Lynn permanece. Pero, no lo hace para correr asustada por la casa a la espera de que llegue su hijo al rescate. ¡No, señor! Aquí Lynn se enfrenta a unos cuantos Gremlins y les da su merecido.
También hay que comentar lo divertidos que siguen siendo los Gremlins. Las escenas de las mil travesuras que hacen por la calle sembrando el caos, la fauna que vemos en el bar (el Gremlins de los calentadores es mi favorito), la “trastada” que le hacen a la señora Deagle (un Ebenezer Scrooge de la vida, pero sin redención) o la icónica escena del cine me han hecho reírme a carcajadas. Pero entre tanto caos, Billy debe buscar un modo de detener a esta horda de Gremlins y lo hace de una forma muy ingeniosa y efectiva. Pero, una vez todo ha vuelto a la normalidad, nos toca despedirnos de Gizmo, ya que no estamos preparados para semejante responsabilidad.
En definitiva, considero que es una gran comedia de aventuras que cuenta con un buen reparto y dirección, además de una banda sonora que voy a estar escuchando en bucle durante los próximos días. Así que, si queréis pasar un buen rato, poneos esta película en la televisión. Pero aseguraos de que os funciona bien porque sino, ya sabéis, puede que tengáis un Gremlin en casa.